Los Guitarristas de la Historia : Antonio Lauro

12 fev

Lauro Antonio

Nació en el año de 1917 en Ciudad Bolívar (Angostura-Venezuela) – m. 1986 en Caracas Antonio Lauro es uno de los compositores y guitarristas venezolanos más reconocidos en el orbe mundial.

Oriundo de Ciudad Bolívar, nace el 3 de Agosto de 1917, hijo de Antonio Lauro Ventura y de Armida Cutrero. Sus inicios en la música los encuentra en el seno de su familia. Su padre fue la figura determinante en su elección en la carrera de músico. La temprana muerte del padre hace que la familia Lauro se traslade a Caracas, capital de Venezuela, al lado de los abuelos maternos. En esta ciudad siente la pasión de la música y la necesidad de emprender estudios serios. En 1931 se inscribe en la Escuela de Música y Declamación. En ese establecimiento estudiará piano durante tres años con el profesor Salvador Llamozas. La llegada del guitarrista paraguayo Agustín Barrios Mangoré hace que cambie el piano por la guitarra y se inscriba en la cátedra de Guitarra clásica que abre el guitarrista Raúl Borges. Estudiará cinco años consecutivos a partir de 1934.

Su interés por la música popular será una pasión y gusto que lo cautivaría durante toda su vida. Crea el cuarteto de guitarras popular “Los Cantores del Trópico”, junto a sus amigos Eduardo Serrano, Manuel Enrique Pérez Díaz y Marco Tulio Maristani. Los arreglos de voces y de guitarra estarán a cargo de Antonio Lauro, quién fungirá también como director del conjunto. Con este grupo recorrerán buena parte de América Latina a principio de la década de los cuarenta. Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina son los países visitados y en los que obtienen un fuerte y entusiasta reconocimiento por la calidad musical de este grupo de música popular.

Sus estudios de guitarra con Raúl Borges terminan en 1938 y sigue estudios musicales de armonía de manera interrumpida por sus compromisos artísticos con su grupo “Los Cantores del Trópico”. Pero en 1942, ya de regreso a su país, se inscribirá en los cursos de Composición que impartía el maestro Vicente Emilio Sojo y comienza sus labores como docente de música fundando y dirigiendo grupos corales estudiantiles y obreros. También para ese mismo año crea el Trío Clásico de Guitarras con Flaminia Montenegro y Manuel Enrique Pérez Díaz, grupo con el que se hicieron pocas presentaciones. Para 1947 termina sus estudios de composición obteniendo el título de “Maestro Compositor” con su obra “Copla Errante” para coro y orquesta, que será luego el primer movimiento del Poema Sinfónico Cantaclaro, terminado en 1948 y con la que gana el Premio Vicente Emilio Sojo.Por su Cuarteto de cuerdas Leonardo, compuesto en 1947, obtiene también el Premio del Concurso Anual de Composición que otorga el Ministerio de Educación. Ese mismo año compone la Pavana al estilo de los vihuelistas, obra con la que gana, otra vez, el Concurso Anual de Composición.

Antonio Lauro fue hombre de ideas sociales y un luchador contra las injusticias de su país. Hombre de convicciones democráticas y socialistas sufre para 1951 encarcelamiento político por su actividad política contra el régimen dictatorial del teniente-coronel Marcos Pérez Jiménez. Allí concibe la creación de dos obras emblemáticas de su estilo estético personal, la Sonata para Guitarra y la Suite Venezolana. Ambas obras fueron compuestas durante un período umbrío política y socialmente de la nación venezolana. Lauro en prisión no perdió su oficio y retoma la guitarra durante ese período de reclusión estudiando y componiendo con gran entusiasmo. La defensa de los ideales sólo se consolidan, ante la absurda y mezquina injusticia, con la verdad irreversible de la creción artística.

La Sonata para Guitarra y la Suite Venezolana están concebidas en el manejo de la arnomía politonal y bajo la sombra del lenguaje impresionista. La Sonata consta de tres movimientos: Allegro, Canción y Bolera, sujetos a los moldes clásicos de esta forma musical pero con la intervención de ese personal politonalismo del autor aunado a los aires y danzas populares venezolanos, llegando a ampliar sus posibilidades expresivas, dando a la obra unos carácteres de novedad y experimentación que no habían sido tocados antes en forma tan desarrollada y madura en los años precedentes de juventud. Sin lugar a dudas se puede afirmar que se puede considerar como una obra fundamental del repertorio guitarrístico del siglo XX. La Suite Venezolana consta de cuatro movimientos que son expresión genuina del esplendor y del nacionalismo musical de este maestro y compositor. Sus movimientos son: Registro, Danza Negra, Canción y Valse.

El Registro, como bien se lo ha reconocido, es un movimiento que formalmente pertenece a Lauro. Con él se quiere dar un reconocimiento a guitarreros y a los arpistas populares venezolanos en su preparación previa al comienzo de los toques y cantos criollos; la elasticidad desgranada de sus notas abarcan, de manera virtuosa, el registro y la amplitud sonora de la guitarra en toda su extensión. La Danza Negra nos presenta el grado de admiración y conocimiento de la cultura musical afroamericana, ejemplo digno de los ritmos étnicos y asincopados de la región costera central de su país.

La Canción presenta su melodía la remenbranza por los músicos serenateros de las ciudades de la primera mitad de siglos que llevaban sus cantos a la amada y que hoy yace perdido entre ciudades de concreto que modelan la vida en el trajinar del vértigo constante. El Valse es la expresión genuina y maestra de ese lenguaje politonal unido a su concepción del nacionalismo musical y obra única dentro de la extensa obra guitarrística de valses populares para guitarra.

Su Concierto para Guitarra y Orquesta data de 1956. Obra con la que gana, otra vez, el Premio “Vicente Emilio Sojo”. Está dedicado a su entrañable amigo Alirio Díaz. El mismo Lauro lo estrena el 25 de julio de ese mismo año participando como solista y bajo la dirección del compositor y director venezolano Antonio Estevez, al lado de la Orquesta Sinfónica Venezuela en el Teatro Municipal de Caracas dentro del Festival de Música Venezolana. Esta obra consta de tres movimientos que portan un equilibrado mestizaje entre lo clásico y lo popular, portadora de una exquisita complejidad rítmica popular.

La Bolera, allegro-moderato, es una forma prácticamente extinguida de lamúsica venezolana que Lauro retoma varias veces también en otras obras; esta danza era propia de la zonacentro-oriental del país. El segundo movimiento es un Madrigal que evoca las lentas canciones de serenatas de los guitarreros de las criollas ciudades venezolanas, aquí la orquesta lleva el peso melódico y el instrumento solista logra acompañar la cristalina melodía serenatera que se dibuja a través de las cuerdas y los vientos. El último movimiento es una Marisela, forma dancística y alegre, representante del joropo llanero, expresión músical y evocación de los típicos toques de los arpistas de los llanos venezolanos.

Otras obras para orquesta, aparte del ya nombrado poema sinfónico Cantaclaro son “Giros Negroides” (1955), suite sinfónica y el Misterio de Navidad (1952). También tiene una Suite para Quinteto de Vientos (1955). A la par de su trabajo como compositor fue creador y animador de distintos grupos musicales junto a su labor de educador en distintas escuelas de música y liceos caraqueños. Funda y dirige el grupo coral Madrigalistas de la Radio Nacional, con el que montará un vasto repertorio universal y venezolano de música coral. Compone y arregla numerosas piezas para ese género de agrupación musical. No podemos dejar pasar la constitución de un nuevo trío de guitarras, del Trio Raúl Borges, agrupación con el cual llegó a dar una serie de recitales a nivel nacional. Con el que estrenó sus obras para ese tipo de agrupación guitarrística, como sus dos Boleras, un Merengue Venezolano, también Egloga, Serenata, Ana Cristina (canción infantil) y Occidente además de unos treinta y seis arreglos de diversos autores y épocas tanto venezolanos como de clásicos europeos. El trío Raúl Borges, estuvo formado por Flaminia Montenegro y Antonio Ochoa y sus actividades duraron desde 1969 hasta el año de 1974, año que por motivos de enfermedad de Flaminia Montenegro dejan de ensayar.

Perteneció a importantes instituciones musicales en Venezuela. Fue miembro fundador y percusionista de la Orquesta Sinfónica Venezuela; de ella será elegido presidente para el año de actividad de 1959-1960. Se jubilará de esta agrupación musical en el año de 1969. También fue Presidente de la Asociación Venezolana de Autores y Compositores en varios períodos. Gremialista infatigable hizo una ardua labor en defensa de los derechos de autor y de los músicos, lo cual prácticamente era desconocido por la legislación venezolana. Será profesor de Guitarra Clásica y de Composición y Formas Musicales en el Conservatorio Juan José Landaeta. De ahí surgirán una nueva hornada de guitarristas venezolanos en los que se encuentran Luis Zea, Rafael Benatar, Bartolomé Díaz Hugo Zuleta, José Luis Presa, Daniel Marchant y graduándose bajo su tutela como profesor-ejecutante en guitarra clásica se encuentran Terry Pazmiño (ecuatoriano), Eduardo González, Armando Cisnero, Frankué Matínez y David De los Reyes. Pero su obra más significati va y reconocida mundialmente se arropa bajo las sinuosidades de su apreciada guitarra. Antonio Lauro hoy día es reconocido como el mayor compositor de valses para guitarra del siglo XX. Es el género que más cultivó sin no por ello componer en otras formas de danzas populares venezolanas, como lo es el merengue, la canción, la bolera, la marisela, el seis por derecho y la gaita zuliana. Entre los más conocidos encontramos:

– Natalia o valse # 3 (1940-42)

– Maria Luisa (1963-65)

– Carora (1963-65)

– Angostura (1963-65)

– El Marabino (1940-42)

– El Niño (1971)

– Yacambú (1955) o valse # 4

– Andreina o valse # 2 (1938)

– Tatiana o valse # 1(1938)

– María Carolina (1983)

– La Gatica (1955)

– El Negrito “estudio en forma de valse” (sin fecha)

– La Negra (1978)

Además de sus valses hay otras obras significativas para guitarra como:

– El Seis por derecho “al estilo de la arpa criolla” (1967),

– Variaciones sobre un tema infantil (1967),

– Bambuco Tachirense (1984),

– Nelly “gaita al estilo de Maracaibo” (1979-80),

– Cueca Chilena (1984),

– Suite en Homenaje a John Duarte (1984), entre otras.

También tiene, además de una larga lista de arreglos populares para guitarra sola, una Pavana y

Fantasía para Clavecín (1976), obra encomendada por la Universidad Simón Bolivar y estrenada

por el autor junto al clavecinista Abraham Abreu. En sus últimos años hubo un gran reconocimiento de su obra artística y humana tanto a nivel nacional como internacional. Fue declarado en 1977 “Hijo ilustre de Ciudad Bolívar”, su ciudad natal y recibe un año más tarde un Homenaje en la Casa de las Américas de la Habana, Cuba. Entre 1979 y 1980, invitado por su amigo Robert Vidal da dos cursos sobre la interpretación de su obra en Ville de Castres; también ese año es invitado por sus amigos, los guitarristas Paco Peña y John Williams a tocar en el Wigmore Hall de Londres. Durante esta década final de su vida hará una exitosa gira europea, recibirá otro homenaje en Florencia y se le otorga, en Venezuela, el Premio

Nacional de Música para 1985. Antonio Lauro, luego de una larga enfermedad, muere en la ciudad de Caracas el 18 de abril de 1986.

Bibliografía – BRUZUAL Alejandro: Antonio Lauro, un músico total. Ed. CVG Siderúrgica del Orinoco, Caracas, 1995. (nota: es el trabajo más exhaustivo, cuidado y documentado que se ha hecho sobre Lauro)

– DÍAZ Alirio: Al divisar el humo de la aldea nativa. Ed. Privada, Caracas. – PEÑIN José: Antonio Lauro, una vida para la música hecha guitarra. Rev. Canto Llano Nº 14, Caracas, Junio-julio 1986. – ZEA Luis:

Antonio Lauro: 1917-1986. Rev. Guitar Player v.20 Nº 12, Inglaterra, 1986. (David De Los Reyes)

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